viernes, 25 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
La danza del cambio: El líder extraordinario: una investigación empírica sobre las características del liderazgo
Me ha parecido interesante esta entrada del blog de Enrique Sacanell sobre liderazgo.
Un saludo,
miércoles, 1 de diciembre de 2010
La Sinfonía inacabada de Schubert
"Se cuenta del Director de una Empresa al que dieron una entrada para un concierto en el que se iba a interpretar la Sinfonía Inacabada de Schubert. Al darse cuenta de que no podía asistir, decidió regalarle la entrada al Director de Personal.
Al día siguiente el Director le preguntó si le había gustado el concierto.
–Tendrá usted mi informe en su despacho esta tarde, contestó el director de personal.
Todavía perplejo por la respuesta, el director halló más tarde el Informe sobre la asistencia al concierto.
Pieza número 3, Sinfonía Inacabada de Schubert:
Durante considerables períodos de tiempo, los 4 oboes no tienen nada que hacer. Se debiera reducir su número, y su trabajo debiera ser distribuido entre toda la orquesta, eliminando así los picos de actividad. Además, los 12 violines estuvieron tocando las mismas notas. La plantilla de esta sección debiera reducirse drásticamente. Si realmente se requiere un mayor volumen de sonido, podría conseguirse fácilmente y a bajo coste con un amplificador electrónico.
Por otra parte, en tocar las semicorcheas se empleó mucho esfuerzo. Esto puede parecer excesivo refinamiento, por lo que recomiendo que todas las notas se redondeen a la corchea más cercana. Si estos pasajes redundantes fueran eliminados, el concierto podría reducirse de 2 horas a sólo 20 minutos.
Finalmente, debo señalar que si Schubert hubiese seguido mis recomendaciones, ciertamente habría acabado su Sinfonía."
¿Tiene su miga, no?viernes, 19 de noviembre de 2010
Una tarde con Koldo Saratxaga y diez ideas
Primera idea: diversidad. En la Humanidad no hay dos personas iguales; cada persona es diferente y lo es además cada día de su vida.
Segunda idea: inteligencia. Somos los seres más inteligentes del Planeta, pero ojalá no seamos los más inteligentes del Universo, porque cada día demostramos lo poco inteligentes que somos como especie humana: nos pegamos, nos matamos, destruimos el medio ambiente, arrasamos los recursos, explotamos a los demás… Tenemos que comenzar a utilizar mejor nuestra inteligencia.
Tercera idea: el sistema educativo es un desastre. Prepara a las personas para la repetibilidad, la obedicencia y la rutina. Todos han de salir cortados por el mismo patrón: a los 5 años aprenden todos a leer, a los 6 años a sumar, a los 7 a multiplicar… No se tienen en cuenta las habilidades personales (en algunos colegios no son personas, sino números: el 32, el 26, el 17). El modelo educativo reprime al que pregunta, al que piensa, al que cuestiona las normas; las personas son educadas para callar, escuchar, obedecer y seguir instrucciones. Sin libertad. La libertad es natural, pero nos educan para que no lo sea; habla cuando te pregunten, levántate cuando te digan, estudia lo que te mandan… Y cuando somos adultos, en la empresa, las personas que tenemos que hacer el futuro aprendemos de personas que tienen 50, 60 años y experiencias del pasado. ¿Es eso lógico construir el futuro aprendiendo de las experiencias de un pasado cada vez más remoto, en un Mundo en el que todo cambia cada vez más rápido? Tal vez por eso avanzamos tan poco.
Cuarta idea: crisis. Se habla de crisis y se habla de innovación; todos (políticos, empresarios, directivos) hablan ahora de innovación; y muchos de los que hablan no tienen ni idea de lo que es la innovación. Tenemos crisis económica (más financiera que económica); pero también crisis energética, medioambiental; y sobre todo, crisis de valores. Los valores prácticamente han desaparecido; el mundo se nos ha ido de las manos; ser honrado equivale a es ser estúpido. Los países desarrollados nunca han llegado a poner el 0,7% de su PIB para el desarrollo del tercer mundo (se han quedado en el 0,4, el 0,6…); ¿Por qué?. Porque no había suficiente en los Presupuestos. Sin embargo, para salvar GM o a los bancos si se puede poner el 6% del PIB.
Quinta idea: competitividad. Si no eres el mejor, eres un fracasado; solo gana el número 1 y los demás (que pueden ser decenas, miles o millones…) son todos unos fracasados. Tienes que estudiar para ser el mejor; tienes que entrenar para ser el mejor; tienes que trabajar para ser el mejor; pero solo unos pocos pueden y el resto…según este esquema, fracasa. Este mensaje es el que ha llevado al mundo a las cuotas de infelicidad más altas conocidas; nunca hemos tenido tanto (casas, coches, teles, ordenadores, móviles….) pero cuanto más tenemos, más deseamos y menos felices somos.
Sexta idea: jerarquía. Las organizaciones siguen siendo jerárquicas, inspiradas en los ejércitos del XIX. Pero eso sí, los empresarios y directivos que no hacen nada por cambiar el sistema (que equivaldría a terminar con su poder jerárquico), hablan de innovación, de personas....
Séptima idea: eficacia y eficiencia. Educamos en la eficacia pero no en la eficiencia. Exigimos que se hagan las cosas bien pero no informamos de resultados económicos. La gente trabaja y no sabe para qué trabaja (más allá de cobrar una nómina), cuánto valor genera, cuánto gana la organización con lo que hace. Es como un equipo de fútbol en el cuál se ordena a los jugadores chutar el balón hacia la portería contraria y no se informa nunca a los jugadores del resultado, ni de cómo va la calificación, cuántos puntos tiene nuestro equipo, cuáles son los objetivos a corto plazo, a largo… Nada. Las personas solo tienen que trabajar y hacer lo que se les manda. No tienen información..y lo peor de todo es que eso será así durante 10, 20 o 30 años de su vida en esa empresa. La obsesión por la eficacia (hacer las cosas) nos lleva a idolatrar la calidad. Pero el futuro no está en la calidad (todos lo hacen) sino en la excelencia en el servicio (casi nadie lo hace). No es cuestión de tener la mejor máquina, las mejores instalaciones, la última tecnología…que hasta los chinos la tienen…sino cuestión de ser excelentes en el servicio al cliente; toda la organización.
Octava idea: innovamos los humanos. El humano se diferencia de otras especies y de las máquinas porque siente, piensa, se emociona… Pero a las empresas les preocupa que las personas piensen demasiado y les importa bien poco (o nada) lo que sienten. Solo quieren utilizar su “músculo” (la mano de obra). Necesitamos i+i+i: personas inconformistas, inquietas e iconoclastas; personas que todo lo cuestionan, se revelan, crean, reinventan, investigan, comparten, no paran....
Novena idea: libertad. Desde la libertad se puede crear; con rutina, proceso, especialización y respetabilidad, no. Sin libertad no hay innovación. Pero las empresas temen a la libertad; piensan que la libertad lleva a la anarquía y no son conscientes de la relación directa entre libertad y responsabilidad. Somos humanos, ¿no?
Décima idea: un proyecto basado en las personas. Todo comienza con un proyecto (ilusión, entusiasmo, empuje) y con el paso del tiempo, el proyecto se convierte en empresa; entonces, desaparece la ilusión y el entusiasmo es sustituido por la rutina. Necesitamos proyectos; y éstos han de estar basados en las personas, porque sin personas no hay proyecto (no hay energía, no hay talento, no hay entusiasmo…). Un proyecto basado en las personas y focalizado al cliente tiene todas las garantías para triunfar y no hay crisis económica que pueda apartarle del camino; porque utiliza el talento, la creatividad la energía de las personas, su entusiasmo…todo aquello que hace que los seres humanos seamos únicos.
lunes, 31 de mayo de 2010
Mi primera clase sin el portátil 18 años después

Hoy 31 de mayo ha sido mi primera clase con el iPad...y creo que a partir de hoy llegarán muchas hasta que alguien plantee una alternativa mejor.
Me dice Rodrigo que debiéramos haber grabado un video…porque habremos sido de las primeras Escuelas de Negocios en España en utilizar un iPad en la clase. En fin, más allá de las anécdotas, vayamos con las impresiones.
Ya se que suelo ser demasiado “tecnoeufórico”, pero pienso que el iPad pronto desbancará a los ordenadores conectados a los cañones…que pronto será tan arcaico como hace quince años, cuando entrabas en un aula y veías un retroproyector de transparencias (o esos LCD que se ponían encima de los retroproyectores 3M conectados a un PC de sobremesa). Llegaron los portátiles y los cañones y todo cambió.
En mi clase del viernes pasado usé por última vez mi VAIO conectado al cañón; el jueves Apple me envió a ESEUNE el iPAd (que llevaba pedido desde que Steve Jobs lo presentara...casi casi...) y el fin de semana me compré desde la AppStore el Keynote para iPad y pasé con el iTunes mi presentación de Power-Point de hoy lunes al nuevo periférico.
He llegado al aula, he conectado mi iPad (con el cable SVGA) al cañón….y no he tenido que esperar unos minutos a que arranque Windows Vista (que en el caso de mi VAIO son varios minutos...), que cargue el Panda, el resto de programas de Inicio…arrancar el powerpoint…. Ha sido llegar, enchufar, tocar la pantalla del iPad, poner mi dedo sobre el icono de iPad…y comenzar la presentación.
A partir de hoy, entierro el portátil y sobre todo, a redefinir mis transparencias descubriendo y aprendiendo día a día con todas las posibilidades que dar el iPad. Han pasado (los he tenido que contar) 18 años desde que llegué a un aula con un ordenador portatil Texas Instruments que compré en Nueva York junto con uno de esos viejos LCS´s que se ponían encima del viejo retro...y di mi primera clase apoyado en unas transparencias diseñadas con el Harvard Graphics. Desde entonces....miles de clases acompañado de mi portátil y el Power-Point. Han pasado 18 años para que cambie (demasiado....diría yo). Pero Apple ha conseguido que lo haga. Las aulas con un ordenador (aunque sea portátil) conectado al cañón…son ya historia.